Quiero ser la mejor! Tengo 8 años y no quiero engordar

Vamos a dar visibilidad a la anorexia y a la bulimia en niñas. Es un problema real, no es fruto de una tontería ni tampoco se le pasará con la edad. 2 de cada 5 niñas de entre 8 y 12 años manifiesta querer estar más delgada o ser igual que alguna otra chica; debajo de cada uno de estos números hay una niña que sufre y una infancia no disfrutada.

Una buena madre o un buen padre siempre quiere que su hija tenga un buen porvenir. Lo que pasa es que límite entre estimular a las niñas y caer, sin querer, en la presión que daña su autoestima, no siempre es fácil de ver. Todos queremos ser buenos en algo, que se nos quiera, que se nos valore. Queremos ser importantes, seguramente porque nuestros padres no siempre nos fomentaron la autoestima y el sostén emocional que hubiéramos necesitado. El problema es cuando esa necesidad modifica y moldea nuestro día a día, haciendo que todos nuestros movimientos giren en torno a esta necesidad.

Lamentablemente hay mucha presión por ser buena, sacar buenas notas, destacar, ser guapa, hacerlo todo bien, estar delgada, no tener granos. En paralelo, en la buena educación –esa que tantas personas infelices genera- hay mucha presión y represión emocional porque no se puede gritar, hay que sentarse bien, hay que hacer caso, escribir recto, pintar sin salirse de la raya, ser limpia y ordenada… En mujeres adultas esta presión es visible solo con 5 minutos de anuncios en la televisión, en la catástrofe que implica tener arrugas, canas, celulitis, manchas en la cara, arañas vasculares, sobrepeso, una dentadura imperfecta… En serio, pon cinco minutos cualquier canal en la tele y date cuenta del impacto al que estamos sometidas. Luego, párate a escuchar tus pensamientos con respecto a tu rostro o a tu cuerpo y párate a escuchar cómo tu mente critica a aquella chica del metro, aquella mujer en el super….

Sin duda la baja autoestima es el ingrediente común en cada niña con un conflicto con la comida, si bien hay muchos otros condicionantes que lo fomentan. Un edificio con buenos cimientos, una buena estructura y una buena fachada, aguanta las tormentas sin sufrir daño alguno, a las personas nos pasa lo mismo.

Algunas niñas canalizan la presión a las que están sometidas en el colegio o en el gimnasio a través de un control/represión en la propia alimentación, como si la niña dijera: me mandan en todo y hago caso a todos, al menos en la comida mando yo. Otras, sin embargo, canalizan en la bulimia -comiendo chuches sin poder parar, por ejemplo- la ansiedad o el vacío que sienten porque papá trabaja hasta tarde o mamá está siempre ocupada haciendo mil cosas. Nos encontramos, incluso, casos de niñas que recurren a la anorexia como vía de escape a los abusos sexuales que están sufriendo. Cuando una niña se pone el bañador en verano, no debería preocuparse de si la hace gorda o no; preocuparse de lo que no toca, es no disfrutar.

Como psicoterapeuta especializada en la infancia, me gusta poner énfasis en:

  • Comprender que no es una tontería de niña/adolescente  y que ya se le pasará. La anorexia, la bulimia y el conflicto con la alimentación son solo la punta del iceberg de una problemática real, es la voz al sufrimiento interno, que no se soluciona solo. Se tapona y se maquilla, eso sí, con el uso compulsivo de la Tablet, con la posterior adicción a los chicos, a las compras, al gimnasio, al maquillaje, a las tortitas adelgazantes, a los laxantes, al alcohol o al tabaco para no sentir el hambre….
  • Encontrar un/a buen/a psicoterapeuta que trabaje con el/los bloqueo/s subyacentes al conflicto con la alimentación. Sería importante no plantear, dentro de la terapia y frontalmente a la niña, si come o no come ya que de lo contrario la niña interpreta que va a terapia “para tener que acabar comiendo” y eso bloquea el proceso. La mayoría de niñas empieza restringiendo y/o escondiendo alimentos, pero no reconocen hacerlo.
  • Como madre o padre hacer un ejercicio de reflexión para valorar hasta qué punto tampoco queremos engordar, tener granos, canas, celulitis, arrugas…. o en qué momento no nos sentimos a gusto con nuestro cuerpo. Eso va a ayudar a no enfadarte cuando tu hija cuando no coma; si te comprendes a ti, podrás comprender a tu hija.
  • Fomentar la autoestima, la propia y la de tu hija. Comprender que, a pesar de poner todo de tu parte, es posible que tu hija sienta vacío o soledad en algún momento. Por favor, no trates de ser la mamá o el papá perfecto. De la perfección se llega a la infelicidad. Solo sé tú, con tu corazón humanamente abierto, quizá dañado también, pero del que brota un infinito amor por tu hija. Sé sincero o sincera, háblale a tu hija de tus emociones y sentimientos, para que comprenda que no eres superman, y se abra así una vía de comunicación emocional que favorezca que tu hija se abra.
  • Replantear las dinámicas y la calidad del tiempo en familia,  reorientando actividades para hacer más gruesa la cuerda de la confianza entre tu hija y tú. No es fácil, hay que seguir trabajando y pagando cosas, pero tu hija solo va a ser pequeña y “accesible” una vez en su vida.

Si quieres ayudar a tu hija, llámanos al 600.235.631 o escríbenos a nuria@nairem.cat y solicítanos información sin compromiso! Te ofrecemos la psicoterapia infantil, que incluye Medicina China y auriculoterapia, así como asesoramiento en Flores de Bach u Homeopatía, así como todo nuestra profesionalidad, amor y compromiso con el presente y el futuro emocional de tu hija.

Y si quieres conocer cuánta presión ejerces sobre ti misma para llegar a la cima, te ofrecemos la posibilidad de tomar todas y cada una de las 38 Flores de Bach en nuestro curso de Flores de Bach, Campos Energéticos y Medicina China de 80 horas. Verás cuántos cabos atas, a raíz de comprender de dónde vienes.

Núria Esther Garcia, psicoterapeuta, docente, acupuntora 

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