Relación emocional y energética con nuestros animales

Quien tiene perro o gato sabe lo que es vivir sobre un suelo, sofá o cama permanentemente acolchado con pelos. Sabe lo que es la lucha, aspiradora en mano, para intentar no ser engullido por esas bolas de pelo 🙂 . Si hablamos más en serio, a nivel emocional, podemos sentir que hemos creado unos lazos de amor con nuestro nuevo miembro de la familia. ¡Quién sabe lo que su Alma y la nuestra habrán escogido vivir! Ciertamente existe una comunicación no verbal que va más allá de lo que se puede ver a simple vista.

En ocasiones, sentimos sufrimiento por ellos, y la pregunta sería: dónde está el límite entre un lazo de amor y el sufrimiento? Uno de los orígenes del sufrimiento es el volcado inconsciente que hacemos, focalizando la atención en nuestro animal, y no en nuestra propia realidad emocional. Quizá por esta razón nuestros animales nos ayudan en la función de “llenado emocional” o amortiguación de la soledad o vacío que podemos sentir. No se trata de que esto esté bien o mal, se trata de que cada persona tenemos una manera de sanar nuestro pequeño o gran vacío y una de ellas puede ser mediante el bienestar que nos ofrecen los animales de compañía.

En el libro “Campos Energéticos y Flores de Bach” podemos ver la imagen de lo que es un lazo de amor a nivel energético y lo que sucede cuando este lazo se convierte en sufrimiento. Cuando en esta relación está implicado el sufrimiento por nuestra parte, los lazos de amor se tornan como ganchos energéticos, a través de los cuales sentimos ese dolor por si le pasara algo malo a nuestro animal de compañía. Ni qué decir que las personas y los animales tenemos las mismas emociones, porque los seres vivos tenemos 38 + 1 emociones básicas, tal como describió el Dr. Edward Bach en 1933.

Si la figura de la izquierda es nuestro animal de compañía (imagen de dos personas, que sin duda puede ser transportada a una mascota y una persona) y la de la derecha somos nosotros, veamos cuánto dolor podemos sentir en el caso de que algo malo le fuera a suceder a nuestro animal. Cuando nuestro perro, gato, cobaya o lo que sea, nos hace sentir más plenos o es como si llenara un pequeño vacío en el corazón, significa que nuestro campo energético se encuentra vacío, como si hubiera un agujero en el centro de nuestro pecho y el lazo de amor con nuestro compañero rellenara esa soledad.

Fijémonos en cómo es nuestro campo energético, especialmente en aquellos momentos en los que la ansiedad y la soledad nos hacen sentir invisibles, abandonados e incluso como si necesitáramos llenarnos de casi cualquier “cosa” que tengamos a mano. Algunas personas recurren al tabaco para llenar el vacío, otras, a la comida, otras a la retención de la  pareja…Insisto en que no es ni malo ni bueno sanar el vacío emocional con un animal, pero debemos ser conscientes de que ese vacío debe ser llenado y sanado desde dentro, para que sea duradero en el tiempo y nos haga sentir personas emocionalmente autónomas y no dependientes, ya sea de nuestra pareja, nuestra mascota, o cualquier cosa externa.

En terapia floral, tan ampliamente utilizada con éxito tanto en personas como en animales, estos estados emocionales recogen un Red Chestnut en positivo (lazos de amor), un Red Chestnut en negativo (sufrimiento) y un estado Heather en negativo (carencia emocional y vacío), entre otras Flores de Bach.

Quieres que os ayudemos, tanto a tu compañero, como a ti, a sentiros más serenos? Llámanos o escríbenos sin compromiso, podemos ayudaros!

Núria Esther Garcia, psicoterapeuta, docente, acupuntora 

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