Tu hermana es super lista, pero tu tendrás que esforzarte más

Soy la hija mayor, me llevo 9 años de diferencia con mi hermana. Quizá ahora no lo parezca, pero mi autoestima ha estado en un nivel escandalosamente subterráneo. Hablando con una amiga sobre de mi proyecto en Nairem y las tareas internas de esta web, me dí cuenta de que, a momentos, oigo una voz interna que me dice “tu no sabes de estas cosas, tu hermana, que es muy lista, sí”. Y pude hacer consciente del molde de baja autoestima del cual he tenido que salir para llegar a encontrarme. Y tú, ¿Cuántas veces, oyes una voz interna que te recuerda la infancia que tuviste? En tu inconsciente, ¿cuántos “yo no podré aprender/hacer esto”, hay?

Recuerdo perfectamente frases como “tu hermana es muy larga, pero es una vaga”, “tu eres más bien cortita, así que tendrás que esforzarte mucho más que el resto”, “lo único que se te da bien es la plástica, para las matemáticas no vales”, “mejor que hagas FP que BUP, porque te cuesta estudiar”….Lo recuerdo como si fuera un pasado tan lejano como incrustado en mi ADN.

Ahora, a mis 39 años, me doy cuenta de todos los moldes que tuve que romper para “ser” yo. Al mismo tiempo, me paro a pensar en cómo le afectaría a mi hermana que le dijeran que es inteligente, pero que es una “vaga”. Claro, porque…a mí aun me decían que yo sí valía para esforzarme, pero a ella la llamaban vaga!

Cada vez que consigo aprender acerca del manejo de esta web, del SEO, de internet, de Google Adwords…en definitiva, de cosas “raras”, me doy cuenta de que sí soy válida, de que sí sé y sí puedo. Me doy cuenta de que, a pesar de tener aun gravado el que “no soy inteligente”, aun así, sí puedo y sí sé. Y lo cierto es que me sorprende no ser como mi madre siempre me dijo que yo era. Será porque ella se sentía así, y no supo trasladarme otra cosa?

Cierto es que me llevé muchos aprendizajes, unos buenos y otros malos, de lo que un padre y una madre deben o no, ser. Ahora, como madre, a menudo trato de no “copiar y pegar” infancia. He cometido, y sigo cometiendo (para mi horror, mi culpa y mi súper exigencia infinita!!) muchos errores. Pero hay uno del cual me siento orgullosa de no cometer: Jamás en la vida he juzgado las capacidades o no, que tiene mi hijo. Le he hablado siempre del valor que tiene, de que necesita ser la persona a la que más ama en el mundo, aun por encima de mí, para poder vivir desde la serenidad. Le he hablado, porque lo siento, de que él puede ser lo que desee. Le he hablado de que confíe en sí mismo como manera para disfrutar de cada reto que le proponga la vida. Le hablo del amor y del respeto que debe tenerse con la alimentación, con lo que es o no (para mí) prioritario en la vida.

No sé si mi aprendizaje le servirá. Tampoco sé si la crianza que le ofrezco dará todos los frutos que deseo. Pero sí se que, al menos por mí, no va a tener ningún molde incrustado en su ADN con el nombre de “eres menos que los demás”. Confío que él, a 11 años, se ame a sí mismo tanto como yo a mi misma, aunque yo haya empezado cerca de mis 40.

Si deseas escuchar al niño o la niña que fuiste, para curar heridas y sentirte en paz, podemos ayudarte. Llámanos sin compromiso!

Núria Esther Garcia, psicoterapeuta, docente, acupuntora 

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