Abuso sexual en niñas

Algunas mujeres sienten frustración durante o tras concluir con cada una de las relaciones de pareja -heterosexuales-. El darse cuenta de que, realmente, el/los hombres no han sido cuidadosos, amorosos, fuertes y valientes e incluso “proveedores”, las hace sentir abandonadas, utilizadas sexualmente e incluso, al finalizar la relación, solas ante la vida una vez más.

Como niñas, a cuántas de nosotras se nos ha dotado de un papá protector, comprensivo, proveedor y sostenedor de la familia?

A su vez, nuestros papás han tenido una figura paterna verdaderamente real? O han sufrido abandono, desprecio, dureza e incluso abusos peores? Por otro lado, qué buscaría tu madre -en realidad- estando con tu padre?

Una de las cosas importantes a la hora de buscar pareja es ser sincera acerca de lo que una espera, considera justo y necesario para la relación. Otra cosa importante es, desde la humildad, valorar si aceptaríamos equidad económica, emocional y de responsabilidades.

Algunas veces, el vacío de papá en niñas puede generar necesidad de sostén, consuelo y búsqueda eterna de otro proveedor, siendo adultas. Y esa ansiedad es profundamente inconsciente.

Queremos compartir aquí, a petición de la protagonista, una de las experiencias más impactantes pero sanadoras, que hemos ayudado a curar en Nairem;

Paciente mujer de 43 años, cuyos abusos sexuales sufridos por parte de su padre han sido inconscientes hasta hace pocos meses. El maltrato tuvo lugar entre sus 3 meses de vida, mediante tocamientos, masturbaciones y humillaciones y finalizó a sus 16 años de edad.

Durante el proceso terapéutico, tuvieron lugar las siguientes fases:

reaparición del trauma, negación de los hechos, rabia, confusión y culpa, asco y necesidad extrema de orden, rechazo rotundo al ser tocada, reaparición de la bulimia y anorexia (que sufrió en su adolescencia y quedó sin curar ni comprender), sentimiento de ser ajena al mundo y falta de comprensión del sentido de su vida, acompañada de momentos duros de depresión.

En paralelo, esta persona ha tenido interés emocional/sexual hacia las mujeres desde los 8-9 años, si bien, inconscientemente jamás se ha permitido dejar fluir sus sentimientos. El control y la represión sexual (sólo hacia el sexo femenino) viene dado tanto por sí misma como por un entorno familiar roto, intolerante y doloroso.

La represión de su orientación sexual real ha sido proporcional a la necesidad de protección, consuelo y cuidado masculino. El tapón era tan grande como las heridas (abandono y abuso). Así, tras más de 20 años de relaciones con hombres, se ha dado cuenta de dos cosas:

  • Buscaba protección, consuelo y sostén emocional en alguien parecido al papá ausente y maltratador, además de la seguridad económica que teóricamente los papás ofrecen (de ahí su frustración constante hacia los hombres). Buscaba, también, seguir complaciendo a los hombres, para intentar conseguir ser querida a cualquier precio, incluso por encima de su propia orientación sexual.
  • Realmente la atraen sexual y emocionalmente las mujeres.

Para aceptar este cambio ha sido necesario trabajar cada uno de los procesos que comentábamos anteriormente, así como la represión y profundo control emocional y sexual. En paralelo hemos trabajado su miedo a la carencia económica y su ansiedad/abandono por parte paterna.

Las herramientas terapéuticas ofrecidas desde Nairem han sido: Terapia Regresiva, Homeopatía, Flores de Bach, Técnicas de psicodrama y psicodinámica de las emociones, Diagnóstico Emocional y Energético y técnicas de P.N.L. Hemos puesto todo nuestro potencial y nuestra alma para ayudar a sanar gran parte de la vida de esta persona.

Las estadísticas hablan de que un 20% de las niñas y un 9% de los niños están siendo actualmente abusados. Como profesional del ámbito terapéutico creo que esas cifras -en realidad- son más altas. No sólo por la falta de denuncia, si no por la escasa consciencia que un menor puede tener de la gravedad de los hechos, cosa que muchas veces elimina todo recuerdo consciente. Qué tipo de sociedad podemos construir cuando una cuarta parte de las personas (niños y posteriores adultos) guardan estas heridas? Cuántos adultos luchan contra sus secuelas y condicionantes, haciéndose la vida casi imposible de ser disfrutada? Seamos valientes y curemos nuestras heridas.

Gracias a los pacientes por enriquecer mi labor como terapeuta y desbordar mi corazón de amor.

Núria Esther Garcia, psicoterapeuta, docente, acupuntora 

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