La cena ya está; ¿Cuántos deberes te faltan?

Son las ocho y media de la noche y nuestros hijos aún están haciendo deberes. No nos extraña porque, en realidad, nosotros también trabajamos hasta tarde o incluso nos llevamos trabajo a casa.

El otro día, un amigo me comentaba que cuando se vuelve a poner en el ordenador, después de cenar, su hija le dice “papá, ¿por qué no lo dejas para mañana”?

Parémonos a pensar….¿estamos viviendo de lunes a viernes? ¿O lo que hacemos es sobrevivir hasta que llegue el fin de semana? ¿Por qué la vida sólo es los fines de semana? ¿Tiene sentido una vida de tanto esfuerzo, tareas, trabajo, estudio si sólo nos quedan para disfrutar dos de cada siete días? ¿Dónde queda el tiempo para el amor, el contacto emocional, el que se pare el mundo y disfrutar de los tuyos? Espera, porque…¿y cuándo disfrutamos de nosotros mismos?

Claro, podemos pensar que están las vacaciones. Sí, pero….¡estamos disfrutando sólo un mes al año! (el afortunado o afortunada que tenga un mes de vacaciones, seguido y pagado).

Necesitamos valorar qué tipo de nutrición emocional estamos dando a nuestros hijos, en unos centros educativos que nos garantizan un currículum brillante, porque es posible que consigamos rellenar sus cabezas, dejando un corazón vacío. Quizá tan vacío como el nuestro, al que, por trabajo, no siempre prestamos atención.

Como psicoterapeuta, me duele en el corazón cuando mis pacientes niños verbalizan con resignación: “mi papá/mamá está siempre trabajando” o cuando, un adulto conecta con su infancia y siente exactamente lo mismo. ¿Recuerdas cuánto trabajaba tu padre o tu madre y cómo te hacía sentir?

La sensación de abandono emocional, invisibilidad y la baja autoestima, están a la orden del día, tanto en adultos, como en niños. Algunos niños intentan compensar esa baja autoestima a través de esforzarse mucho en el cole -y con las notas- para ser valorados por los mayores (y así ser menos invisibles), o pueden tambien refugiarse en internet, series, dibujos, televisión o videojuegos para consolar el dolor que, inconscientemente sienten. Es curioso porque demasiados adultos también intentamos puntuarnos en base al éxito profesional y/o nos refugiamos en la tecnología para no sentir.

Como madre en familia monoparental te recomiendo que, dispongas del tiempo que dispongas, recuerdes que tu hijo o hija solamente será pequeñ@ una vez en la vida. Encuentra un espacio cada día para hacer que el o ella te recuerde, cuando ya no estés.

De esto, y de mucho más acerca de nuestra infancia y nuestros hijos, hablamos en nuestro curso de Flores de Bach, Campos Energéticos y Medicina China, de 80 horas, inscríbete y tendrás la oportunidad de tomar consciencia acerca de quien eres y qué quieres ofrecer a los demás.

Núria Esther Garcia, psicoterapeuta, docente, acupuntora 

nuria@nairem.cat   600 235 631   www.nairem.cat  

C/Robí 26, Barcelona