Productos químicos en alimentación

Este verano he estado en Tenerife. Allí conocí la historia de que, hasta hace poco, las Islas Canarias eran exportadoras de cochinilla. La cochinilla es un parásito del cactus, que se tritura para obtener un pigmento rojo intenso (E-124), muy utilizado en alimentación y en cosmética. Este insecto se añadía sobretodo a las chucherías, para darles ese tono rojo “apetecible” que dan ganas de de comerlas.

Lo que comes hoy en día, debería ser identificado por tu bisabuela como “comida”. De lo contrario, es posible que tu alimentación esté muy procesada, cosa que añade faena a tu sistema digestivo y a tu sistema hormonal. Y si le das demasiado trabajo a tu barriga, la energía que tu cuerpo invierte ahí, puede que te falte en otro momento.

Más o menos estamos todos concienciados de que el exceso de azúcar es dañino para el cuerpo, pero vamos a ir más allá. Muchos estudios científicos ponen en duda la seguridad de una buena parte de los números “E”; esa retahíla de cifras y letras que están en el listado de ingredientes de cualquier alimento de supermercado. Por eso, aunque son legales, deberíamos valorar si son respetuosos con nuestro organismo, sobre todo a largo plazo. Porque cada gramo, de cada producto, cada día, suma mucha suciedad a tu organismo, a través de los años. Aquí tienes un listado de los números “E” que más daño pueden hacer a tu cuerpo:

Colorantes:

E102 Tartracina, E110 Amarillo anaranjado, E122 Azorrubia, E124 Rojo cochinilla, E127 Eritrosina, E129 Rojo allura, E161 Xantófilas.

Conservantes:

E210 Ácido benzoico, E211 Benzoato de sodio, E212 Benzoato de potasio, E213 Benzoato de calcio, E214 Etil parahidroxibenzoato, E215 Etil parahidroxisódico, E216 Propil parahidroxibenzoato, E217 Propil parahidroxisódico, E218 Metil parahidroxibenzoato, E219 Metil parahidroxisódico, E220 Dióxido de azufre, E221 Sulfito de sodio, E222 Sulfato ácido de sodio, E223 Metabisulfito de sodio, E224 Metabisulfito de potasio, E225 Disulfito de calcio, E226 Sulfito cálcico, E227 Sulfito ácido de calcio, E228 Sulfito ácido de potasio, E230 Bifenilo, E231Ortofenilfenol, E232 Ortofenilfenato sódico, E233 Tiabenzol, E235 Natamacina, E239 Hexametilen tetramina, E249 Nitrito potásico, E250 Nitrito sódico, E251 Nitrato sódico, E252 Nitrato potásico, E310 Galato de propilo, E311 Galato de octilo, E312 Galato de dodecilo, E320 BHA Butilhidroxianisol, E321 BHT Butilhidroxitolueno, E339 Ortofosfato de sodio.

Potenciadores de sabor:

E510 Cloruro amónico, E620 Ácido l-glutámico, E621 Glutamato monosódico, E622 Glutamato monopotásico, E623 Glutamato cálcico, E624 Glutamato amónico, E625 Glutamato magnésico.

Edulcorantes:

E951 Aspartamo/Aspartame, E952 Ciclamato de sodio, E954 Sacarina.

Aquí tienes algunas descripciones de cómo, determinadas sustancias químicas del sector alimentario, pueden afectarte:

E102: Sustituye el azafrán en las paellas y da color a las chucherías, refrescos y helados. Puede desencadenar alergias y ataques de asma. Podríamos decir incluso que es el aditivo alimentario más peligroso, y más extendido.Si vas al supermercado, lo encontrarás fácilmente al lado de las especias. Es un botecito que dice “colorante alimentario” o “preparado para paella”:

E127: Da color a postres lácteos y mermeladas con aroma artificial de fresa. Puede actuar sobre la tiroides, por su altísimo contenido en yodo. Se le relaciona también con la hiperactividad infantil, e incluso con el cáncer.

E220 a E228: Inactivan la Vitamina B1. Pueden activar cefaleas, mareos y/o ataques de asma.

E249 a E252: Dan un tono rojo intenso a los productos cárnicos y previenen la aparición de la toxina botulínica. Favorecen el riesgo de nitrosaminas (compuestos cancerígenos) al reaccionar con las aminas.

E310 a E312: En bebés, pueden provocar cianosis (oxigenación insuficiente de la sangre), además de afectar al sistema inmunitario.

E320: Son alérgenos y se sospecha que pueden favorecer el cáncer, alteraciones inmunitarias, hepáticas y hormonales. Se acumulan en el tejido adiposo y llegan al feto durante el embarazo.

E339: Usado en refrescos y chucherías de cola, disminuye la absorción de calcio, hierro y magnesio.

E620 a E625: Provocan presión en las sienes, dolor de cabeza y rigidez en la nuca, lo que se llama el síndrome del restaurante chino, al estar ampliamente utilizados en comida preparada “china”.  Se sospecha que favorecen los ataques de hambre, problemas de infertilidad y de aprendizaje.

E951: No resiste bien el calor y en las bebidas carbonatadas es inestable. No es tolerado por enfermos de fenilcetonuria (es obligatorio informar de este químico en los alimentos). Se estudia la relación entre el aspartamo y las alteraciones cerebrales.

En serio, deja de comprar “productos” y empieza a comprar “alimentos”. Todos sabemos que lo más sencillo (y ecológico) es lo más sano. Pídenos información si quieres depurar tu organismo, para recuperar tu equilibrio digestivo. En nuestro curso de Flores de Bach, Campos Energéticos y Medicina China, profundizamos mucho en la alimentación y en cómo ésta se relaciona con tus emociones, afectando también a tu salud.¡Salud!

Núria Esther Garcia Yuste

Psicoterapeuta, acupuntora reconocida por la Societat d’Acupuntors de Catalunya

nuria@nairem.cat   600 235 631   www.nairem.cat  C/Robí 26, Barcelona