Sabía que me casaría en mayo de 2026
Hace muchos años, unos 15 más o menos, sentí que me casaría en mayo de 2026. No fue algo pensado, fue algo que simplemente supe.
Entre 2017 y 2021 estuve en una relación de pareja compleja, pero aun así pensé que sería con esa persona con quien se cumpliría eso que yo había sentido.
En 2025 estuve en otra relación, también compleja. Pero ahí fue diferente. Supe que iba a casarme con esa persona. La conocí a nivel personal en mayo de 2025 y lo sentí muy claro: era ella. De hecho, lo sentí tanto en mis entrañas que, al mes de conocerla, le regalé un anillo precioso.
En el momento en que estoy escribiendo estas líneas, queda apenas un mes para mayo de 2026. Y no, no me voy a casar con esa persona.
En este artículo descubrirás que hay opciones de sanación que te cambian la vida, tras el dolor que nos produce una ruptura emocional intensa. Además, desde mis 26 años en consulta, te puedo acompañar a sanar a través del Diplomado Medicina del Alma®, un curso de 10 meses donde aprenderás mucho sobre las emociones, los acuerdos de almas, la salud física y la terapia cuántica. ¡vente!
Cuando el alma sabe… pero no sucede
Nunca comparto experiencias demasiado personales, pero esta vez siento que quizá, así otras personas vean luz al final de su túnel del duelo.
Es extraño, porque mi alma sabía que era ella. Pero no, no pasó. Y por eso te estoy contando esto.
Porque la vida es como uno de esos libros que leíamos de pequeños, de “Elige Tu Propia Aventura”, donde según lo que querías que sucediera, tomabas una decisión u otra, te ibas a una página u otra, y el libro tenía un final u otro.
Las almas funcionamos así. Tenemos acuerdos, antes de nacer en esta vida, porque los teníamos desde muchas vidas antes y probablemente los tengamos mucho tiempo después. Y en base a esos acuerdos, decidimos a cada momento si seguimos adelante o no. Pero para el alma es importante hacer lo que había venido a hacer, siempre.
Los acuerdos del alma y las decisiones personales
Con esos acuerdos pactamos cosas importantes para aprender y sanarnos, los unos a los otros. La única razón para cruzarte con un ser humano es aprender, compartir y hacernos de espejo. No hay más razones. El alma no atiende a resentimientos, a malentendidos, a los «tu me dijiste»… Si dos almas necesitan encontrarse es porque hay cosas positivas que a uno de los dos o a los dos, nos faltan por sanar, por vivir, por aprender y agradecer.
A menudo la cosa va como que una alma, allá arriba, le dice a la otra: «yo necesito aprender esto y sanar esto» y la otra le dice «pues yo necesito sanar esto y lo otro o aprender esto contigo». Y así, nos buscamos los padres, los hermanos, los jefes, los profesores, los compañeros de colegio, las amistades, las parejas, incluso los encuentros fortuitos, sin aparente aprendizaje profundo. Todo, todo, lo tenemos preparado, como el guion de una película donde, luego, los actores pueden improvisar, saliéndose del texto preparado, en lo que se llama el libre albedrío.
Y dentro de esos acuerdos hay decisiones que debemos tomar cada vez que aparece una dificultad, sea una dificultad propia o una dentro del vínculo que tenemos con alguien.
En mi manera de verlo y sentirlo, en mi última relación de pareja hubo acuerdos que no se honraron, y eso generó que muchos otros acuerdos no pudieran echar raíces. Acuerdos no priorizados, de autocuidado del cuerpo, de propósitos de alma individual y conjuntos, de autoresponsabilidad, de consciencia, de poner luz en la oscuridad de la otra persona, de rendirse al amor y a la verdad del presente. Ella fue la explosión que rompió mi aislamiento, y yo fui el espejo de sus propios muros internos, aquellos que solo ella podía atreverse a derribar.
Mayo de 2026 se acercaba y cada día que pasaba, las cosas se alejaban más de lo que yo sentía que nuestras almas habían pactado. Así que sentí que si seguía aferrándome a lo acordado allá arriba, que no estaba sucediendo tal como estaba acordado, mi vida personal y profesional terminarían muy mal, sobre todo perdiendo mi propósito de alma a nivel profesional. Mi cuerpo me avisó con una miocardiopatía, y trayéndome de vuelta varios ataques de pánico, que había sanado, tiempo atrás.
Soltar también es parte del camino
Y entonces, con todo el dolor en mi alma, solté. Un dolor que a veces aún ronda por mi corazón, como cuando las abejas rondan las flores de vez en cuando.
A veces me paro a reflexionar si hay algo más que yo necesité sanar o ajustar, y siento que no. Siento que mi lección de compartir autoestima y cultivar propósito juntas, la hice, la compartí. Y siento que mi lección de abrir mi corazón al máximo, como nunca antes, para rendirme al amor, también la aprendí.
¿Me arrepiento de haberme abierto el corazón en canal? Pues…mira, a veces sí, y a veces no. Aunque, con honestidad y coherencia, si me lo pregunto a mi misma de verdad: No, no me arrepiento. Me dolió la vida, pero no me arrepiento. Yo necesitaba una ostia así, para compartirme el alma con alguien, como nunca antes. Lo bueno es que ahora puedo sentir las cosas de manera mucho más intensa, emociones que antes pasaban desapercibidas, ahora las siento hasta la médula.
Lo que queda cuando algo no permanece
Quedaron muchos propósitos rotos, personales y profesionales, y sé que afectan a otras almas. Y con esa desubicación sigo adelante, tomando nuevas decisiones y creando nuevos propósitos, teniendo que hacer una nueva hoja de ruta.
Las almas nos comunicamos, porque todo pasa al mismo tiempo. No hay espacios ni distancias. Solo hay amor que toma o no toma forma física.
En mi, permanece agradecimiento, empoderamiento y la oportunidad de crear una vida distinta, o quizá más afinada con lo que el alma ya ha aprendido, con la consciencia que deja el dolor sanado.
Vivencias para seguir sanando y brilla más
En mi experiencia, de lo más duro que puede haber en una vida son los acuerdos positivos no cumplidos, cuando dos personas no llegan a tomar consciencia de la grandeza de ese reencuentro de almas. ¿Y por qué te cuento todo esto?
Porque soy consciente de que iba a casarme un 25 de mayo de 2026, pero la realidad me ha mostrado que el ser humano puede decidir por encima de lo que su alma necesita.
A veces eso es bueno, porque se crean nuevos vínculos y nuevas realidades, y a veces no lo es tanto, porque muchas personas salen perdiendo.
Cómo me he sostenido en todo este proceso
He trabajado las distintas opciones de cada una de las heridas que iban saliendo de mí, para sanarlas y así ajustar mi pieza del puzzle. Mi miocardiopatía remitió y mis ataques de pánico también. Y salí del miedo a morir a cada susto emocional que me saltaba el corazón fuera del pecho, yendo a urgencias cada dos por tres.
Sanándome yo, facilito que las otras piezas que encajan conmigo puedan acercarse también a su sanación, y eso nos devuelve a la vida a todos.
Esto es lo que enseño en el Diplomado en Medicina del Alma®: cúrate tú y tu cuerpo, tus vínculos y tu vida mejorarán.
También me he trabajado con Esencias Cuánticas®, canalizando incluso mucho material para otras personas a través del Máster en Esencias Cuánticas®, y me he llevado el regalo de sentir cosas en mis células que, hasta la fecha, no había vuelto a sentir.
Además de terapia, seguir haciendo Crossfit me ha ayudado a no estancarme en la tristeza profunda y el ponerme a estudiar música para tocar mi nuevo handpan, me está conectando con planos energéticos y emocionales preciosos.
Así que lo que más me funciona, es buena terapia, buen deporte, buen descanso, buenas meditaciones, buena alimentación, buena compañía, buena música y viaje astral diario para rebuscar todas las opciones de una vida con ganas de ser vivida. ¿te animas?
El 25 de mayo llegará
Y llegará el 25 de mayo, y yo sabré que no me voy a casar. Pero al menos me quedará la valentía de haber saltado al abismo de una vida que ha tenido que reorientarse. Y me empodero tras estas ostias de la vida, porque me ayudan a afinar más y mejor con personas que estén en el mismo nivel de consciencia, autoresponsabilidad y compromiso con las propias heridas. Lo similar atrae lo similar.
Y si estás en un momento parecido…
Si estás atravesando una ruptura, un cambio inesperado o un momento en el que sientes que tu vida no está yendo hacia donde tu alma había previsto, quiero decirte algo: a veces no se trata de entenderlo todo, sino de empezar a recolocarte. De mirarte. De sanar tu parte. De volver a ti.
Porque cuando te colocas en tu lugar, tu vida empieza a recolocarse también.
Y sí, el equilibrio real ocurre cuando se atiende la causa, no solo el síntoma. La terapia con la que trabajemos debe recoger los 3 niveles del trauma de los acuerdos de almas no honrados:
- El mental-consciente, es decir, cómo gestionas tu ruptura de acuerdos de almas a nivel mental.
- El emocional-energético-inconsciente, el abanico emocional que sientes bajo tu duelo
- Y el físico-instintivo-irracional, la respuesta de tu cuerpo a la vivencia de almas que no han honrado sus acuerdos.
La única manera real de sanar el dolor es tocar estas tres teclas. Porque si no, lo que hacemos es poner parches a nivel mental o emocional, que no hacen más que demorar la sanación y facilitar la aparición de mayores consecuencias tanto físicas como emocionales.
Soy Núria Esther, especialista en abuso sexual, ansiedad, insomnio y sistema digestivo. Tras más de 25 años en consulta y cientos de pacientes sanados con éxito, creé la terapia cuántica Medicina del Alma®.
Te acompaño a liberar bloqueos emocionales y traumas, sanar patrones transgeneracionales, regenerar tu organismo mediante fitoterapia china, estabilizar tus emociones con psicoterapia y Esencias Cuánticas®, y recuperar equilibrio físico y emocional a través del Diplomado Medicina del Alma®.
De dejar de sostener lo que ya no encaja. De permitirte sanar desde la raíz. Y desde ahí… reconstruirte. Siempre hay almas que siguen sanando y buscan nuevos aprendizajes para sanar y vivir más, mejor y con más paz en el espíritu.
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