La falta de amor, desde la Medicina China y la Terapia Cuántica, puede acortar la esperanza de vida o, cuanto menos, apagar el deseo de seguir viviendo, al perder sentido a la existencia. Este desarraigo interno no queda solo en el plano psicológico, sino que el cuerpo responde de forma directa, manifestando síntomas físicos, desequilibrios energéticos y enfermedad.
En este artículo descubrirás cómo la falta de amor, la sensación de desarraigo y la pérdida de sentido vital, influyen en la salud y en el impulso de vida y cómo abordarlas desde la terapia cuántica LNT – Medicina del Alma®.
Por qué el desarraigo enferma el cuerpo
Habitualmente hablamos de salud emocional, autoestima o sanación interior como conceptos psicológicos. Sin embargo, desde mi experiencia personal y profesional, hay una verdad profunda que atraviesa todos los procesos de sanación: los seres vivos habitamos dos casas. Una es nuestra casa energética. La otra es nuestra casa física.
La casa energética es el lugar de origen de nuestra alma. Es la Fuente, la Energía Universal Sanadora, la misma energía con la que trabajo en Terapia Cuántica LNT – Medicina del Alma® y con la que enseño a trabajar a mis alumnos del Diplomado Medicina del Alma®. Es el lugar al que volvemos al fallecer.
La casa física es el espacio donde desarrollamos nuestra vida en el plano material: el hogar de la infancia, la pareja con la que sentimos “estar en casa”, una amistad profunda, o incluso un lugar geográfico donde conectamos con nosotros mismos y encontramos cobijo.
Cuando nos sentimos desconectados de nuestra Fuente, (nuestro centro, la unión con la vida) o no estamos sanando el dolor y el trauma en nuestro corazón, aparece el desarraigo. Y el desarraigo es una de las raíces más profundas del sufrimiento humano.
Somos almas viviendo experiencias para aprender a amar
Creo profundamente que somos almas que elegimos distintos cuerpos, familias y experiencias para sanar y aprender. Aprender qué es el amor hacia los demás, pero sobre todo, qué es el amor hacia uno mismo.
La única manera real de no hacer daño a los demás es estar alineados con nosotros mismos. Tomar conciencia de nuestra responsabilidad emocional, del famoso “por qué” y “para qué” de lo que vivimos. Cuando no miramos nuestras heridas, las proyectamos. Cuando no sanamos nuestro dolor, lo reproducimos.
Los seres humanos y los animales de manada necesitamos sentir amor dentro de nosotros mismos. No como una idea mental, sino como una vivencia corporal, emocional y energética.
Infancia, heridas emocionales y pérdida del hogar interno
Muchas vivencias tempranas abren heridas profundas: abandono, maltrato, humillación, culpa, rechazo, baja autoestima. Todas ellas tienen algo en común: facilitan el desarraigo.
La sensación de no tener casa emocional crea un dolor inmenso en lo más profundo del alma. Un dolor silencioso que muchas veces se normaliza, pero que sigue activo en el sistema nervioso y en el cuerpo. El desarraigo facilita los:
- Ataques de pánico
- Trastornos de la conducta alimentaria
- Adicciones
- Ansiedad crónica
- Sensación persistente de vacío
- Relaciones dependientes o evitativas
Aunque no tengo experiencia clínica directa con animales, sí experiencia personal. Y es llamativo observar cómo el desarraigo humano se refleja muchas veces en ellos. Personas con asma cuyos gatos desarrollan asma. Personas con problemas renales cuyos perros manifiestan patologías similares. Personas con miomas cuyos animales también desarrollan alteraciones hormonales.
Cuando un ser vivo siente desarraigo profundo —físico y emocional— el alma experimenta tanto dolor que, en muchos casos, el tiempo de vida parece acortarse. Como si no hubiera razón para permanecer en un lugar donde no se siente hogar.
El desarraigo en Medicina China: Riñón, Bazo y Corazón
En Medicina China sabemos que el desarraigo afecta profundamente a tres órganos clave:
- Riñón, que guarda la energía ancestral (Jing) y la sensación básica de seguridad.
- Bazo, que sostiene el arraigo, la nutrición emocional y la capacidad de sentirse sostenido por la vida.
- Corazón, donde reside el Shen, es decir, nuestra conciencia y nuestra alma.
Estos tres órganos sostienen la estabilidad profunda del ser humano. Para tener una vida larga, nutritiva y plena, la Medicina China nos enseña que debe existir equilibrio entre tres tesoros:
Shen: Es la conciencia, la claridad mental, la presencia del alma en el cuerpo. Cuando el Shen está alterado aparecen ansiedad, insomnio, desconexión emocional y sensación de vacío.
Jing: Es la esencia vital heredada. Está relacionada con la energía profunda de supervivencia, la estabilidad, la fuerza interna y el sentido de pertenencia a la vida. Cuando el Jing se debilita aparece agotamiento profundo, miedo crónico y sensación de no tener raíces.
Qi: Es la energía vital que permite el movimiento, la emoción, la acción y la expresión. Cuando el Qi se bloquea o se debilita aparecen estancamientos emocionales, tristeza persistente, apatía o irritabilidad.
Cuando Shen, Jing y Qi entran en deficiencia debido a trauma emocional no resuelto, dolor afectivo o inestabilidad material (falta de hogar físico, precariedad, inseguridad económica), se genera una tristeza profunda. En algunos casos, el alma decide inconscientemente acortar su experiencia vital. Y muchas veces, este proceso se manifiesta como enfermedad física.
Sentir amor o Ser amor
El amor salva vidas. Pero no se trata solo de sentir amor. Se trata de ser amor.
Como niños, el amor siempre proviene de las figuras adultas de referencia. La nutrición emocional en infancia es la base para un adulto emocionalmente disponible para el amor (propio y a los demás). En el ser humano adulto, el amor proviene de siempre de uno mismo, a través de dos vínculos principales:
- El amor que damos a los demás.
- El amor que nos damos a nosotros mismos, vinculándonos con nosotros mismos. Aqui está la clave para la sanación de las heridas de abandono en infancia.
Cada parte representa aproximadamente el 50% del amor total que necesitamos para sentirnos vivos y con deseo de seguir viviendo. Cuando una de estas dos fuentes falla, aparece el vacío. Cuando ambas fallan, aparece el colapso emocional, la depresión e, incluso, las ideas de suicidio.
Para poder dar amor de forma sana —a hijos, parejas, amistades o animales— es prioritario escucharnos a nosotros mismos. Reconocer nuestras heridas y observar cómo nos hacen actuar:
- Desde la sobreprotección
- Desde la posesión
- Desde la frialdad emocional
- Desde el aislamiento
- Desde la culpabilización del otro
- Desde el sacrificio extremo y el agotamiento constante
Todas estas conductas son intentos inconscientes de tapar el desarraigo interno. Solo cuando nos escuchamos profundamente podemos desarrollar una empatía equilibrada, sin perder nuestra identidad ni nuestro centro.
La sanación del desarraigo: cuerpo, energía y conciencia
El desarraigo no se sana solo hablando. Tampoco solo entendiendo. Se sana cuando el cuerpo vuelve a sentirse hogar y el alma vuelve a sentirse bienvenida. Por eso, la sanación real necesita abordar los tres niveles del trauma:
Mental–consciente: cómo gestionas el desarraigo a nivel intelectual.
Emocional–energético–inconsciente: las memorias emocionales que siguen activas.
Físico–instintivo–biológico: cómo tu cuerpo reacciona instintivamente al dolor y al miedo al desarraigo
Cuando estos tres planos se alinean, el ser humano empieza a sanar. Solo desde ese punto, deja de buscar casa fuera. La única manera definitiva de sanar el desarraigo es tocar estas 3 teclas. De lo contrario, estamos poniendo parches a nivel mental o emocional, que no hacen más que demorar la sanación y facilitar la aparición de mayores consecuencias tanto físicas como emocionales.
Soy Núria Esther, especialista en abuso sexual, ansiedad, insomnio y sistema digestivo. Tras más de 25 años en consulta, y cientos de pacientes sanados con éxito, creé la terapia cuántica Medicina del Alma®, una fusión de la terapia LNT con mi formación en psicoterapia y medicina china. Te ayudo a:
- Identificar lo que hay bajo tu dificultad en sentir el amor dentro de ti.
- Liberar bloqueos emocionales y traumas
- Sanar patrones transgeneracionales
- Regenerar tu organismo mediante fitoterapia china
- Estabilizar tus emociones con psicoterapia y Esencias Cuánticas®
- Recuperar equilibrio físico y emocional, con terapia cuántica LNT – Medicina del Alma®: VIVIR CONECTADO A LA VIDA PARA SIEMPRE.
2 soluciones para el desarraigo
Puedes iniciar tu proceso de sanación a través de:
-
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-
Diplomado Medicina del Alma®, un DIY (Do It Yourself): el programa de 10 meses de transformación profunda donde comprenderás las causas de tu ansiedad y aprenderás a sanarte y a sanar a otros desde la combinación de la terapia cuántica sostenida con psicoterapia y potenciada con Medicina China y Esencias Cuánticas®. Además, el Diplomado te forma como Terapeuta Cuántico Holístico, capacitándote para:
- Identificar el origen del trauma
- Comprender sus consecuencias emocionales y físicas
- Estructurar procesos terapéuticos completos
- Acompañar a otras personas en la sanación de su vacio y desarraigo
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