Cada emoción ataca al Corazón. El Corazón es el lugar físico donde se aloja nuestra Alma -el Shen-. En nuestro cuerpo, el esternón, la caja torácica y en última instancia el Pericardio, protegen al Corazón para que no sufra. Como en el fútbol, cuando el portero y los defensas se encargan de parar los goles.
Si el estrés y la presión emocional son demasiado intensas o permanecen en el tiempo, el Pericardio, el esternón y la caja torácica, no pueden sostener más impactos, por pequeños que sean. Desde ese punto, se crea congestión energética en la zona torácica. Y esa congestión puede generar dolor físico, dificultad para respirar o estar tumbado, o sensación de ahogo y angustia.
Cuando la única salida es disociarse
Disociarse es cuando te sientes desconectada de tus pensamientos, de tus emociones, de tus recuerdos o incluso, de ti misma. Y es la respuesta a un trauma o una situación desbordante, como manera de protegerte del dolor del momento.
Antes de disociarse, es posible pasar por una escalada de síntomas físicos que van en aumento: pérdida de control de la mente acompañada de pánico ante la propia pérdida de control, sensación de estómago aplastado o puño en el estómago que genera náuseas, mareo en la cabeza, rigidez en los brazos y las manos y posterior adormecimiento de los dedos, temblor generalizado, sensación de subida de calor interno, hiperhidrosis o sudor extremo, o pensamientos de pánico en bucle. Y todo esto, muchas veces, pasa al mismo tiempo.
Es una vivencia muy desagradable, a menudo acompañada de una creciente lejanía en los sonidos y las luces, como si de pronto te salieras de tu propio cuerpo, pero quedaras atrapada en tu mente. A veces incluso hay sensación de fuego en la cabeza, y, en casos graves de ataques de pánico o ansiedad, aceleración del ritmo cardíaco, sensación de fuego en todo el cuerpo, con intenso frío después. Tras episodios así, muchas personas quedan exhaustas en la cama por varias horas o días, sin fuerza en las piernas. Más adelante te cuento cual es la relación entre estos síntomas y la Deficiencia de Riñón y Corazón, según Medicina China.
¿Qué sucede en una crisis nerviosa?
En Medicina China, denominamos Shen a la mente, y es un espíritu del cielo que reside en el Corazón cuando las personas estamos serenas. El Shen representa la consciencia, los procesos cognitivos superiores y mantiene nuestro sentimiento de pertenencia, identidad y memoria a largo plazo.
El shock y el desbordamiento hacen que la energía del Corazón se disperse y, literalmente, el Shen deja el cuerpo. Es como si la consciencia de la persona se retirara al cielo para mantenerse a salvo, como un pájaro que alza el vuelo hacia el nido, para sentirse seguro.
En otras palabras, la disociación aparece cuando la vida se hace demasiado. Es lo que llamamos Vacío de Shen: Estamos bien, a pesar de no estar bien. Esto explica por qué a menudo no recordamos las vivencias traumáticas (como puede ser el abuso sexual). El Shen no estaba en casa, por lo que no se ha registrado el recuerdo. Afortunadamente, el Sistema Nervioso Central (que en Medicina China depende del Riñón), sí almacena el recuerdo, haciendo que el cuerpo siga respondiendo al trauma y al estado de alerta, a pesar de que la mente no lo recuerde. En estado de alerta, el cuerpo corta las funciones que malgasten energía como la digestión, por ejemplo, y elimina completamente el estado de relajación, afectando, también al sueño.
Corazón y Riñón están unidos por un meridiano que atraviesa el útero (equivalente a la próstata) y que se llama Bao Mai. Esa carretera energética facilita la nutrición y la sinergia entre las cualidades fisiológicas y emocionales los dos órganos:
- El Riñón ancla el Corazón-Shen, aportando el Yin y la sangre (líquidos orgánicos) que el Corazón necesita para funcionar. Las cualidades emocionales del Riñón son: el silencio, la serenidad, la introspección…
- Y el Corazón-Shen «da vida» al Riñón, aportando extroversión, alegría, impulso…
Sociedad disociada
La tecnología genera cierta tendencia disociativa en las personas, divirtiendo a nuestra mente con estímulos de todo tipo, a través de la pantalla, alejándonos de la propiocepción del cuerpo. A menudo el schrolling tiene también una función sedativa al propio dolor emocional.
Cuando consultamos el móvil nada más levantarnos, todos esos estímulos y la luz azulada, hacen que nuestro sistema hormonal colapse y se desajuste, y que la amígdala (parte del cerebro que gestiona la alerta y el trauma) entre en hiper-funcionamiento. Esto favorece la procrastinación, la apatía, la frustración, afecta al ritmo circadiano, las ganas de dulce, la ansiedad, la euforia, la aceleración, el nerviosismo…
La vida es más fácil desde que tenemos móviles, pero…sinceramente, echo de menos la vida de antes, sin ansiedad por ver como van mis publicaciones en Instagram o mi canal de YouTube.
Corazón desarraigado
Vivir desde la desconexión con nuestro corazón-espíritu-Shen hace que no estemos alineados con nuestra verdad y nuestros valores. Olvidamos lo que realmente es importante para nosotros. A veces solo obtenemos esta consciencia después de varios episodios de crisis de pánico disociativas. Solo entonces aprendemos que, en realidad, lo único que importa es el amor propio y el de nuestros seres queridos. Y la única verdad es la de vivir desde el amor en todo lo que somos.
En mi caso, admiro y aprendo mucho de las personas mayores, porque tienen una perspectiva muy distinta, frente al paradigma de vida en el que los jóvenes estamos inmersos.
Evita ponerte en situaciones de peligro
Forzarte a ti misma a volver a la normalidad y a no disociarte, sumergiéndote en el día a día o en las situaciones estresantes, demasiado rápido, es como intentar que un pájaro pasee por un suelo en llamas; subirá tu nivel de acorralamiento y el pánico sumará más disociación. Porque cada situación de estrés que añadas a tu Corazón-Riñón va a debilitarlos aun más, y el proceso terapéutico retrocederá.
Lo ideal es, mientras inicias el proceso de sanación, respetar tus tiempos y sostenerte en personas que comprendan el punto en el que estás.
Cambio de vida: autocompasión
Llegar a esta situación límite, no es solo por un par de días de estrés. A menudo, la disociación responde a personas que, por un lado, acumulan mucho trauma no sanado en su camino de vida, pero que, por otro lado, también tienen un patrón de autoexigencia intenso.
Pasar por episodios de ataques de pánico y disociación puede ser una oportunidad para sanar la tendencia al auto-maltrato, el no-merecimiento y el no-placer.
A menudo, la repetición de las crisis impacta en la propia percepción acerca de la capacidad y la valía: de tantas disociaciones, la persona pierde la confianza en si misma, y éste es un punto a trabajar, también, en el proceso terapéutico. Hay ocasiones en las que la repetición de ataques de pánico, crisis de ansiedad o de angustia, derivan en agorafobia, al entrar en un círculo vicioso, donde la evasión del peligro va mermando la autoestima.
Solución ¡ya!
Es fundamental comprender las causas de los ataques de pánico y sus consecuencias a nivel orgánico y emocional, ya que siempre hay traumas no sanados detrás de cada episodio. En el Diplomado Medicina del Alma®, no solo aprenderás a acompañar y sanar a otras personas que enfrentan ataques de pánico, sino que también vivirás tu propio proceso de sanación profunda, liberando bloqueos y equilibrando tu energía. Da el primer paso hacia tu transformación y la de quienes acompañas.
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