1 de cada 8 personas ha sufrido algún tipo de violencia sexual en su vida. Son cifras muy altas, pero…¿Qué más da ese número? A mí, lo que me impresiona son los miles de seres humanos que hay detrás de esas cifras ya que, a menudo, una persona abusadora ha sido víctima, a su vez, de abuso sexual. Y esto genera una cascada de maltrato que suele heredarse a través de tu linaje femenino o de tu linaje masculino.
Soy especialista en personas que han sido abusadas sexualmente en la infancia. De hecho, casi un 80% de mis pacientes vienen con esta vivencia, y arrastran consecuencias a nivel físico, emocional, mental o conductual. Quédate y te cuento el abanico de consecuencias del abuso.
Si no lo digo, no es real y no está pasando
Cuando sufrimos un impacto emocional intenso, como el abuso sexual, se desencadenan una serie de funcionamientos, en cascada:
Lo primero que sucede es la disociación. Es la respuesta más instintiva ante algo que nos supera. Y esta es la principal razón por la que las personas no recordamos (mentalmente) lo que más dolor nos ha generado. Disociarse es una manera de seguir viviendo sin estar «aquí. En este artículo tienes una explicación de cómo funciona la disociación, Según Medicina China. A pesar de ello, sí hay personas que recuerdan vívidamente cada episodio de abuso sexual, porque a menudo no suele ocurrir únicamente una vez, especialmente si el/la abusador@ es algún familiar -que es lo más habitual-.
De hecho, es habitual que el abuso sexual llegue a nivel transgeneracional, es decir, un trauma que se va repitiendo a lo largo de generaciones en la misma familia. En este artículo tienes más info acerca de la sanación del abuso sexual a nivel de linaje familiar.
La piedra en el nacimiento del río
El trauma es como una piedra colocada en el nacimiento de un río: cuanto mas cerca esté del nacimiento, más afecta al caudal. El impacto del trauma a nivel emocional, mental y física del abuso sexual será más intensa cuanto más joven sea la persona, porque no tiene recursos para asimilar la vivencia, a lo que se une la falta de sostén emocional (y legal) al silenciar la vivencia. Esto no significa que el abuso sexual en la edad adulta no nos afecte, pero sin duda hay mayores recursos emocionales para la gestión, visibilización y sanación del trauma. En mi experiencia en consulta y por desgracia, a menudo el abuso sufrido en la edad adulta es una repetición del abuso vivido en infancia (que ha quedado a nivel inconsciente).
Son muchísimas las estructuras que se rompen por esta vivencia. La autoestima es una de las cualidades más dañadas. Desde una baja autoestima, surge la autoexigencia infinita, fusionada con un silencioso sentimiento de culpa y no merecimiento. La tendencia al servilismo o al sometimiento surge también de una necesidad de reconocimiento intentando evitar el sentimiento de abandono. En la mente del niñ@ abusad@ se genera esta asociación: no valgo porque no me quieres, pero sí valgo porque sí me quieres porque me estas dando cariño y atención con esto que hacemos. Es confuso, es una lucha entre: si pongo el límite no me va a querer. Si hablo de esto voy a romper la familia. Si me porto bien parará…
Someterse puede ser la salida menos dolorosa para un menor. Y la manera de no sentir toda esa confusión emocional -mental y el dolor físico puede ser el endurecimiento, es decir: hacerse muy dur@ y resistir como un@ campeon@. Para no sentir el dolor la propia persona le quita peso a lo vivido, aferrándose a la idea de que no fue para tanto o que, en realidad no le ha afectado tanto. Normalmente estas personas llegan a la edad adulta habiendo olvidado completamente el abuso, y con una enorme dificultad para sentir e identificar emociones.
Todo sometimiento lleva implícito un enorme sentimiento de rabia e injusticia. Y a menudo surge un asco y rechazo al propio cuerpo. Este rechazo no siempre aparece en el momento, más adelante te hablo de ello.
Afectación emocional y mental a futuro
La ansiedad y la depresión son las mayores consecuencias psico-emocionales del trauma no sanado. Muchos adultos desarrollan rechazo a la sexualidad, problemas con la libido y el placer o incluso asco a la sexualidad (filemafobia, sexo oral, sudor, olor, vello…), Trastorno Obsesivo Compulsivo, Trastorno de la Conducta Alimentaria o adicciones (a la pornografía agresiva, a las drogas, al azúcar, alcoholismo…), dolor en los pechos, como manera de canalizar el trauma no sanado.
En muchísimas personas queda el miedo a engordar. En ocasiones hay personas que, desde el abuso sexual no sanado y desde ese rechazo al propio cuerpo, se someten a cirugía estética para mejorar sus pechos, liposucciones, tratamientos estéticos…Desde aquí puede quedar cierto rechazo a su masculinidad o feminidad, vinculado a la sensualidad, ya que, inconscientemente se asocia: sensualidad = sexo = abuso = humillación.
A menudo pueden quedar manías sin aparente importancia: al orden, a los insectos (asco a las cucarachas, a las arañas o a las serpientes), asco a determinadas texturas en alimentos…
Sin duda el profundo sentimiento de vacío emocional y la baja autoestima es lo que más condiciona en estos casos. Desde estas dos heridas, se puede funcionar de dos maneras: el apego ansioso (con celos enfermizos, control obsesivo la otra persona, dependencia emocional, sobreprotección, odio y resentimiento infinito contra «el mundo») o el apego evitativo (tendencia al aislamiento, fobia social, evasión del compromiso emocional…). Hay pacientes que sienten rechazo a ser tocados o abrazados por cualquiera y, en una ocasión, una paciente verbalizó sentir asco por los besos.
A nivel afectivo, las relaciones de pareja suelen ser dificultosas o tóxicas, con jerarquías de abuso de poder, tanto de un lado como del otro. A nivel sexual, las relaciones de pareja suelen ser dificultosas en tanto en cuanto la persona abusada, o no reconoce su trauma o no permite ciertas prácticas. Y sucede también al contrario que, en la relación sexual la persona busca inconscientemente revivir la humillación como vía para sentirse querid@ y reconocid@.
A nivel mental es habitual que el paciente no pueda parar su mente. Brotan pensamientos intrusivos de todo tipo, de lo mas banal a lo más agresivo. Y la lucha por controlar esos pensamientos puede ser algo muy angustiante, incluso tratando de controlar los pensamientos de suicidio o las autolesiones.
Respecto al plano energético, en Taoísmo sabemos que la sexualidad puede ser una gran vía de comunicación en positivo, pero también de desequilibrio intenso. Las infecciones energéticas fruto del odio reprimido o de las relaciones sexuales con personas que cargan entidades parásitas, son de lo más habitual en consulta.
Uno de los aspectos más desconocidos en las consecuencias del abuso sexual es en la vida profesional: situaciones laborales de abuso, falta de conexión con el propósito de vida a nivel profesional, mala economía, precariedad laboral…Una rueda de la que es difícil salir si no se toma consciencia del nivel real de autoestima y autovaloración a niveles muy inconscientes.
Afectación física y orgánica a futuro
El estado de alerta causado por el terror es la causa más habitual de un Sistema Nervioso Central desestabilizado durante años. Muchos ataques de pánico, crisis de angustia y ansiedad provienen de un Sistema Nervioso colapsado.
Si el trauma no ha sido desbloqueado, el cuerpo cree que aun está en peligro. En estado de alarma el cuerpo ahorra recursos energéticos que no son imprescindibles para la lucha o la huida. El sistema digestivo y la capacidad de descansar suelen quedar suspendidos hasta que no se desbloquee el peligro.
La Medicina China establece que cada emoción afecta a un órgano distinto, además de afectar al corazón, que aloja nuestro espíritu –Shen-, en consecuencia. De hecho, la dermatología la abordamos siempre desde el Shen: dermatitis, rosácea, psoriasis, acné…
En concreto, el abuso sexual en infancia bloquea el Hígado y daña el Riñón especialmente:
El Hígado funciona en pareja con la Vesícula Biliar. Al Hígado le afectan sobre todo la frustración y el sentimiento de víctima, y es el encargado de regular la menstruación, la libido y la capacidad orgásmica. En la Vesícula Biliar nacen la autoestima, las decisiones, la humillación, la rabia y la injusticia, y es la encargada de regular la tensión en los tendones y ligamentos del cuerpo.
Al Riñón izquierdo le afectan las emoción del miedo. En el Riñón derecho se alojan el shock, el trauma y el estado de alerta. También la fertilidad y todo lo que tiene que ver con el trauma transgeneracional. Además, despertar la sexualidad antes de tiempo agrede y desgasta profundamente el riñón.
Para la Medicina China, el Riñón (el Agua) nutre a la Madera (Hígado y Vesícula Biliar). Por ello, el abuso sexual hace que Hígado, la Vesícula y los Riñones, a nivel energético, no funcionen bien. La consecuencia más inmediata afecta al Elemento Tierra: Estómago – Bazo – Páncreas.
Esto deriva en infinidad de problemas tanto a nivel ginecológico (vaginismo, prolapso uterino, papiloma, miomas, cáncer uterino…) como a nivel digestivo. Lo más habitual a nivel digestivo, desde el abuso sexual no sanado suele ser el Colon Irritable y las intolerancias alimentarias.
Cuando los órganos no pueden sostener más desequilibrio a nivel emocional y energético, acaban colapsando a nivel físico. En el abuso sexual hay una parte, también de culpa. En Medicina China sabemos que la enfermedad autoinmune (artritis psoriásica, lupus, celiaquía, Hashimoto, Crohn, E.L.A, cáncer) es la consecuencia de un organismo emocionalmente colapsado por la culpa. Frecuentemente la Fibromialgia y el cáncer (de útero, de pecho, de pulmón…) pueden provenir de abuso sexual no sanado.
El fin del legado del abuso sexual
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