El abuso sexual no sanado tiene un impacto devastador en la salud mental, emocional y física de la víctima: Relaciones de pareja tóxicas, tendencia al sometimiento, baja autoestima, sentimiento confuso de culpabilidad…Hoy hablaremos de una de las consecuencias más importantes del abuso sexual no sanado, incluso aunque el trauma haya quedado relegado al inconsciente (como ocurre en un 80% de los casos): La relación entre el abuso sexual y el conflicto con la alimentación, tanto por exceso (bulimia), por defecto (anorexia), por control (anorexia nerviosa) o por descontrol (trastorno por atracón), así como en el conflicto con el propio cuerpo (dismorfia corporal) y operaciones de cirugía estética.
En lucha contra el propio cuerpo
El propio cuerpo ha sido la herramienta a través de la cual se ha sufrido el trauma. Esto hace que, inconscientemente, la persona trate de luchar contra su cuerpo, en un intento de canalizar o no sentir ninguna consecuencia del abuso sexual no sanado.
La alimentación puede convertirse en una herramienta para recuperar una sensación de control, algo que fue arrebatado durante el abuso. La canalización del dolor hacia el autocontrol más absoluto que implica la anorexia, suele darse en personas con un alto grado de autoexigencia, en un entorno familiar donde algunos de sus miembros, en especial la madre, es una persona muy rígida y autocontrolada (que probablemente también haya sufrido abuso sexual o haya pasado por momentos de TCA). Por el contrario, la bulimia y/o trastorno por atracón puede generarse en personas con dificultad para la autoregulación y con facilidad para el enmascaramiento emocional, en cuya familia haya también esta tendencia de esconder las cosas como si no pasara nada. Aquí suele haber un patrón de tortura y de ansiedad interna que genera un gran desasosiego.
Pero no todo es blanco o negro; hay personas que alternan episodios de anorexia con etapas de bulimia. O etapas de dieta y rutina deportiva intensa, con otras de dejadez total.
La búsqueda de la perfección
En nuestra sociedad se valora mucho la autoexigencia y la búsqueda de la perfección. Las redes sociales no ayudan nada. De hecho, en mi consulta veo una clara diferencia entre los mayores de 40 años y niños y adolescentes, en cuanto al conflicto con la alimentación. En adultos, el conflicto está dentro de la persona y, en principio, no es especialmente alimentado por la presión mediática. Pero en niños, niñas y adolescentes, las redes sociales están facilitando que el monstruo de la cabeza se haga más y más grande.
Un 30% de las personas sexualmente abusadas recurre a la cirugía estética en algún momento de su vida, para rectificar su cuerpo y así buscar una falsa sensación de autoestima. Rinoplastia, aumento de pecho y liposucción son las operaciones con mayor demanda, relacionadas con el abuso sexual no sanado.
Es poco conocida, pero otra de las consecuencias del abuso sexual no sanado es el conflicto con orden y el desorden, la suciedad y la limpieza tanto a nivel de higiene corporal como a nivel del entorno o la vivienda. De hecho, la relación entre abuso sexual y Trastorno Obsesivo Compulsivo, es desoladora: el 60% de las personas sexualmente abusadas desarrollan conflicto tanto con el orden (por exceso y por defecto), como con la higiene (ídem).
No tengo ningún TCA, pero no quiero engordar
Muchas de las personas que no han sanado completamente el abuso sexual, y ya son de mediana edad, no tienen diagnosticado un Trastorno de la Conducta Alimentaria, como tal, pero sí viven bajo la presión silenciada de no querer engordar. Y este es un filo difícil de diagnosticar, ya que muchas veces no representa un problema para la persona, puesto que desarrolla su vida de manera casi normal. ¿Cuántas mujeres u hombres conoces, de más de 30-40 años, que hacen lo que sea, con tal de no engordar?
Chicles, tabaco, alcohol, pastillas para adelgazar, uso de laxantes, dietas…son muchas las herramientas adultas para no engordar. Es importante encontrar el origen de estos pensamientos, ya que pueden derivar no solo en pérdida de masa ósea y muscular, sino que pueden, también atormentar a la persona el resto de su vida.
¿Obesidad saludable?
Una de las tendencias, sobre todo en redes sociales hoy en día, es la confusión entre la autoestima y la obesidad a través del mensaje del Body Positive. Bajo el prisma de la Medicina Tradicional China, la obesidad saludable no existe. Cuando hablamos de obesidad, estamos hablando, seguramente, de un Hígado bloqueado por colapso emocional y un Bazo-Páncreas en deficiencia que está facilitado la subida de peso. Por ello, la tendencia de unir empoderamiento (sobre todo femenino) con la acomodación y ensalzamiento de la obesidad es muy dañina, sobre todo porque se enmascaran los síntomas del trauma no sanado, haciendo casi imposible la toma de consciencia y posterior sanación del trauma.
Trabajo y economía estancadas
La autoestima y el no merecimiento quedan muy dañados en el abuso sexual no sanado, a nivel profundamente inconsciente. De nada sirven las verbalizaciones cargadas de positivismo, porque el trauma gobierna el inconsciente. Tanto a nivel mental, como emocional como orgánico, el abuso sexual genera una huella que moldea la situación profesional y económica de la víctima en la edad adulta. Es habitual encontrar a una persona talentosa, pero con una realidad profesional que no avanza, proyectos profesionales sin llevar a cabo o sumergida en sinfín de deudas y problemas económicos que no mejoran.
El abuso sexual genera un bloqueo intenso en el Hígado y la Vesícula Biliar. En Medicina China sabemos que el Hígado aloja la frustración y el resentimiento, pero también la constancia y la voluntad de la persona. La Vesícula Biliar aloja la autoestima, el enfado, las decisiones y el sentimiento de humillación. La sensación de bloqueo y estancamiento en la persona es real, puesto que orgánicamente, así es.
Comer forma parte del placer. Tu cuerpo es tu templo
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