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Flúor es caca

Si buscas «flúor» en Google, la primero primero que sale es: El flúor es un elemento químico que se encuentra en la naturaleza y es fundamental para la salud dental.

Como profesional en Terapia Cuántica y de la Medicina Tradicional China con más de 25 años de experiencia, considero que esta afirmación de Google refleja perfectamente la realidad de un ser humano dormido en la Matrix, cuando su glándula pineal está calcificada (¡y esto es precisamente causado por el flúor!).

¿Es seguro el uso del Flúor en el ser humano?

En este artículo te traduzco al español, varios estudios realizados por la organización Fluoride Action Network, con sede en Estados Unidos y delegaciones alrededor del mundo.

El Flúor genera hipersensibilidad orgánica y afecta al cerebro, sistema endocrino, dientes, sistema óseo, riñones, hígado, sistema digestivo y al corazón. Y se ha demostrado que facilita la intoxicación por hipersensibilidad, el cáncer, la artritis y diabetes.

Hipersensibilidad e intoxicación

Los fluoruros causan diversas reacciones adversas, como erupciones cutáneas (dermatitis atópica, eczema o urticaria), molestias gastrointestinales, dolor de cabeza y debilidad. Estas reacciones de hipersensibilidad desaparecen rápidamente al interrumpir el uso de fluoruros.

Estudios han documentado efectos adversos en la piel debido al uso de productos con flúor tópico, como la pasta de dientes, que pueden causar dermatitis perioral, estomatitis y urticaria. Aunque muchos dermatólogos reconocen la pasta dental con flúor como una causa común de dermatitis perioral, la comunidad dental ha sido sorprendentemente reticente a abordar el tema, con escasa investigación al respecto.

Investigaciones controladas en animales han respaldado la idea de que los fluoruros tópicos pueden generar trastornos inflamatorios en la piel. Cuando se aplica fluoruro en la piel de conejos o ratas con heridas, se observa inflamación repetida. Además, en altas dosis, el fluoruro actúa como un veneno potente, comparable al arsénico, lo que explica su uso histórico como rodenticida y pesticida. Esta toxicidad también se ha documentado en intoxicaciones generales debido al uso de fluoruros en dentífricos y en el tratamiento del agua potable, como la del grifo, lo que ha aumentado las preocupaciones sobre sus efectos a largo plazo en la salud.

Cerebro

El Consejo Nacional de Investigaciones, en E.E.U.U, advirtió, en 2006 que «es evidente que los fluoruros tienen la capacidad de interferir con las funciones del cerebro«.

El Flúor es una de las 11 sustancias químicas identificadas como perjudiciales para el cerebro en desarrollo. Las neurotoxinas durante el desarrollo pueden generar trastornos cerebrales amplios, tales como el TDAH, dificultades en el aprendizaje y otros problemas cognitivos. Estos daños suelen ser irreversibles y permanentes.

El fluoruro es similar al plomo, el mercurio y otros venenos que causan la liberación química de sustancias en el cerebro. Aunque el impacto de cada tóxico individualmente pueda parecer leve, el daño acumulado a nivel poblacional puede ser significativo, especialmente porque la capacidad cerebral de la próxima generación es esencial para todos nosotros.

Más de 600 investigaciones han demostrado que el fluoruro puede perjudicar el cerebro. Esta evidencia incluye:

  • Más de 300 estudios en animales que muestran que la exposición prolongada a diferentes concentraciones de fluoruro puede afectar el cerebro.
  • 85 investigaciones en humanos que asocian la exposición al flúor con una disminución en la capacidad intelectual.
  • Más de 60 estudios en animales que indican que los ratones o ratas que consumen fluoruro presentan una capacidad reducida para aprender y/o retener información.
  • 12 estudios (7 en humanos, 5 en animales) que relacionan el fluoruro con déficits neuroconductuales (alteraciones en la organización visoespacial).
  • 3 investigaciones en humanos que vinculan la exposición al flúor con un desarrollo cerebral fetal inadecuado.
  • 11 estudios madre-hijo que asocian niveles específicos de flúor en la orina de mujeres embarazadas con una disminución en el coeficiente intelectual de sus hijos.

Sistema Endocrino

Según el Consejo Nacional de Investigación de EE. UU., existen pruebas sustanciales de que la exposición al fluoruro afecta la función tiroidea en las personas. Aunque muchas personas asocian el fluoruro con la prevención de caries dentales, también se ha utilizado como medicamento para reducir la actividad de la glándula tiroides. Dado el efecto antitiroideo del fluoruro en pacientes con hipertiroidismo, han surgido preocupaciones sobre si la exposición actual al fluoruro podría estar contribuyendo a la creciente prevalencia de hipotiroidismo (hipotiroidismo clínico y subclínico).

Varios estudios realizados en China, India y Rusia han encontrado alteraciones en las hormonas tiroideas, como la reducción de T3 y el aumento de TSH, en poblaciones expuestas a niveles elevados de fluoruro, ya sea en el trabajo o en el agua de uso doméstico. El hipotiroidismo clínico ocurre cuando la glándula tiroides no produce suficiente triyodotironina (T3) o tiroxina (T4), lo que puede causar síntomas como fatiga, dolor muscular, depresión, aumento de peso, alteraciones menstruales, problemas de fertilidad, deterioro de la memoria y falta de concentración. En casos subclínicos, aunque los niveles de TSH están elevados, las hormonas T3 y T4 permanecen dentro del rango normal, lo que se está reconociendo cada vez más como un trastorno clínicamente relevante.

Estudios también han encontrado que el hipotiroidismo subclínico en mujeres embarazadas puede reducir el coeficiente intelectual en sus hijos. Además, la exposición al fluoruro parece empeorar los efectos de la deficiencia de yodo, lo que históricamente ha sido relacionado con el desarrollo de bocio (agrandamiento de la glándula tiroides). En la década de 1990, la científica Jennifer Luke descubrió que el fluoruro se acumula en niveles sorprendentemente altos en la glándula pineal, que tiene las concentraciones más altas de fluoruro en el cuerpo humano. En este artículo tienes más información acerca de las afectaciones emocionales, energéticas e incluso de propósito de vida, de la calcificación de la Glándula Pineal.

Además, la exposición al fluoruro también ha mostrado efectos negativos en el páncreas, aumentando los niveles de glucosa en sangre, lo que puede contribuir al desarrollo de diabetes tipo II. También se ha observado que el fluoruro afecta a la glándula paratiroidea, que regula el calcio en los huesos y la sangre. La exposición prolongada al fluoruro puede desencadenar un exceso de producción de hormona paratiroidea (PTH), lo que puede derivar en una condición conocida como hiperparatiroidismo, relacionada con la fluorosis esquelética y los efectos óseos que esta conlleva.

Dientes y sistema óseo

La fluorosis dental es un defecto del esmalte causado por una ingesta excesiva de Flúor durante los primeros 8 años de vida. Este trastorno se caracteriza por un aumento de la porosidad del esmalte dental, también conocido como hipomineralización. En Medicina Tradicional China, sabemos que los dientes están vinculados a la salud de los riñones, que son los encargados de mantener su buena calidad. El fluoruro perjudica los dientes y, a su vez, debilita la capacidad depurativa de los riñones, lo cual veremos con mayor detalle más adelante.

Aunque los efectos de la fluorosis dental son principalmente cosméticos y psicológicos, sus consecuencias no se limitan únicamente a la estética. Los dientes no son el único tejido del cuerpo que acumula fluoruro; también lo hacen los huesos, la glándula pineal y las arterias. Por lo tanto, no hay ninguna razón para creer que los efectos del fluoruro se restrinjan solo a los dientes. De hecho, las células de la glándula pineal, que también contienen depósitos calcificados y acumulan fluoruro, son tan vulnerables a los efectos tóxicos del fluoruro como las células dentales. Sin embargo, a diferencia de los dientes, la glándula pineal no es visible a simple vista.

La exposición al fluoruro puede causar una enfermedad ósea debilitante conocida como fluorosis esquelética. Esta enfermedad se desarrolla de forma silenciosa y puede ser difícil de distinguir de otras afecciones óseas y articulares. Se ha observado que el tratamiento con fluoruro aumenta la tasa de fracturas, especialmente las fracturas de cadera, y provoca diversos efectos secundarios, como dificultades gástricas y dolor articular

Riñones, hígado y corazón

Los riñones están expuestos a concentraciones más altas de fluoruro que otros tejidos blandos (a excepción de la vejiga y la glándula pineal). Este proceso puede crear un «círculo vicioso», en el que los riñones dañados acumulan más fluoruro, lo que a su vez causa mayores daños en los riñones, huesos y otros órganos. Los riñones desempeñan un papel crucial al prevenir la acumulación de niveles tóxicos de fluoruro al excretarlo a través de la orina. Sin embargo, cuando la función renal disminuye, ya sea por envejecimiento o enfermedad, el riesgo de toxicidad por fluoruro aumenta.

Se sabe que las personas con enfermedad renal avanzada son especialmente susceptibles a la toxicidad por fluoruro, ya que sus huesos y tejidos acumulan fluoruro a niveles mucho más altos que en personas sanas. Esta acumulación pone a los pacientes con enfermedad renal en un riesgo elevado de sufrir fluorosis ósea, una dolorosa enfermedad ósea relacionada con la ingestión excesiva de fluoruro. Además, la ingesta continua de fluoruro empeora la osteodistrofia renal, una enfermedad ósea compleja, así como causar manchas y deformidades dentales. Estos riesgos persisten incluso con los niveles actuales de exposición al fluoruro en comunidades con agua potable fluorada. La ingestión excesiva de fluoruro puede causar osteomalacia, una enfermedad que debilita los huesos y que suele desarrollarse en personas con enfermedad renal avanzada. Desde la perspectiva de la medicina china, el riñón se considera «la madre del hígado», lo que significa que los riñones son responsables de nutrir y equilibrar tanto el funcionamiento físico como energético del hígado. En este contexto, unos riñones que sufren de hipofunción debido a la acumulación de fluoruro terminan afectando al hígado. Si bien el fluoruro se acumula principalmente en los dientes y huesos, también se ha demostrado que se concentra en el sistema cardiovascular, lo que puede aumentar la presión arterial (hipertensión), causar calcificaciones arteriales, arteriosclerosis y dañar el miocardio.

Sistema digestivo

La ingestión de fluoruro provoca trastornos gástricos relevantes y persistentes. Diversos estudios han demostrado que las personas que padecen fluorosis esquelética presentan una alta incidencia de problemas gastrointestinales, como dolor abdominal, náuseas o inflamación estomacal. De hecho, uno de los primeros síntomas en mejorar tras reducir el consumo de fluoruro en estos pacientes es justamente la desaparición de dichas molestias digestivas.

De forma similar, en ensayos clínicos donde se administraron altas dosis de fluoruro (18 a 34 mg/día) como tratamiento experimental para la osteoporosis, los trastornos gástricos fueron uno de los efectos secundarios más frecuentes, junto con el dolor articular. Además, se ha documentado que incluso una sola dosis de tan solo 3 mg de fluoruro puede dañar la mucosa gástrica en adultos sanos (3mg/día es lo que la OMS recomienda para la salud dental diaria -paradójico, ¿verdad?-)

Desde la perspectiva de la medicina china, el uso continuado de productos químicos en alimentación,como el fluoruro, genera un bloqueo energético en el hígado, órgano que, según esta Medicina, regula el flujo armónico de la energía vital (Qi) en todo el cuerpo. Cuando el hígado está desequilibrado o bloqueado, se ve comprometida su función de controlar el sistema digestivo, especialmente al estómago, lo que puede traducirse en molestias digestivas como distensión, acidez, digestiones lentas o dolor epigástrico. Esta interacción refleja la sinergia orgánica entre el hígado y el estómago, principio fundamental en la comprensión energética de la salud digestiva.

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