Search
Close this search box.

BLOG

El asco en las relaciones sexuales: la respuesta al trauma

El asco es una emoción primaria que puede surgir en contextos sexuales, especialmente cuando la persona ha experimentado abuso sexual. Para muchas víctimas, el acto sexual, que debería ser una experiencia de intimidad y placer, se asocia con sensaciones de repulsióncontrol y rechazo. Esta respuesta está profundamente vinculada con el trauma, ya que el abuso sexual crea una disociación sensorial, emocional y energética que afecta a la percepción del cuerpo, el contacto físico y a la sexualidad en general.

Un Mecanismo de Protección

El asco en las relaciones sexuales puede manifestarse como una respuesta involuntaria del cuerpo y el inconsciente al recordar el abuso o ante situaciones que evocan algún aspecto del trauma. La víctima puede sentir repulsión hacia su propio cuerpo o hacia su pareja, lo que interfiere con la capacidad de disfrutar de la intimidad. Este sentimiento puede ser tan intenso que conduce al rechazo total del contacto sexual, afectando no solo la vida sexual, sino también las relaciones afectivas. En ocasiones el asco no se focaliza en la sexualidad, y se focaliza hacia los alimentos (y de ahí derivan muchos TCA Trastorno de la Conducta Alimentaria y muchos TOC Trastorno Obsesivo Compulsivo). 

El abuso sexual, especialmente en la infancia o adolescencia, puede generar asociaciones negativas entre el sexo y la suciedad, la vergüenza o la humillación. Para muchas víctimas, el acto abusivo queda grabado en la memoria emocional, activando el sistema de alerta del cerebro cada vez que se enfrentan a situaciones que recuerdan el evento traumático, incluso si el contexto actual es consensuado y seguro.

El asco, en este sentido, funciona como un mecanismo de autoprotección. El cuerpo y la mente intentan evitar cualquier experiencia que pueda parecerse al abuso, generando reacciones de repulsión frente al contacto sexual. Este rechazo no es algo que la persona elija conscientemente, sino una respuesta automática que surge como parte de las secuelas del trauma no sanado. Es aquí donde iniciar el viaje de sanación es crucial para desbloquear estas respuestas automáticas y ayudar a la persona a reencontrarse con su cuerpo y su sexualidad de una manera saludable.

"me dan asco los besos"

En mis 25 años trabajando en consulta con pacientes que han sufrido abuso sexual, ha habido dos personas cuyo testimonio me ha impactado especialmente. Una de ellas desarrolló un Trastorno Obsesivo Compulsivo con la suciedad, lavándose las manos y poniéndose gel del covid hasta tenerlas llenas de llagas. Incluso me comentaba que tenía miedo de moverse por su habitación porque, más allá de su cama, estaba todo contaminado

El otro paciente que más me ha impactado, vino a terapia porque le daban asco los besos (la medicina occidental le llama filemafobia). Esto le impedía establecer cualquier tipo de relación de pareja, con la consecuente frustración e impotencia que todo ello le generaba. Además, esta persona comentaba que el llanto le cortaba el orgasmo, por lo que jamás había experimentado ninguno.

La Disociación y la Sexualidad: El Trauma Invisible

El rechazo a la sexualidad puede ir acompañado de otros problemas, como la disociación durante el acto sexual, donde la persona se desconecta de lo que está sucediendo para protegerse emocionalmente. Además, puede presentarse dolor físico (dispareunia-vaginismo o dolor constante en los pechos), que refuerza la sensación de incomodidad y rechazo. En muchos casos, la disociación explica por qué algunas personas que han sufrido abuso sexual no parecen tener problemas en su vida sexual, pero presentan indicios de otros trastornos como los TCA, TOC, ansiedad, insomnio, y una tendencia a la retención emocional o al control excesivo.

Es importante reconocer que el abuso sexual no siempre se traduce en vaginismo, pero siempre que hay vaginismo, es indicativo de un abuso sexual no sanado. Un buen proceso terapéutico es fundamental, ya que proporciona herramientas para integrar las emociones reprimidas y sanar las energías bloqueadas, permitiendo que el cuerpo recupere su equilibrio y su capacidad para experimentar la sexualidad de manera sana y placentera.

Tratamiento del Asco en la Sexualidad: Sanación Integral

El asco profundo que algunas personas sienten hacia determinadas situaciones o hacia sí mismas muchas veces está vinculado a abusos sexuales no sanados, que permanecen como memorias dolorosas en el cuerpo y la mente.

En el Diplomado Medicina del Alma® iniciarás un viaje de sanación personal, liberando bloqueos y reconectando con tu propia energía vital. Al mismo tiempo, te formarás para convertirte en especialista en la sanación de abusos sexuales, utilizando herramientas avanzadas como terapia cuántica, Esencias Cuánticas®, Medicina China y acompañamiento terapéutico.

Inscríbete hoy en el Diplomado Medicina del Alma® y comienza a transformar tu historia, tu energía y tu capacidad de sanar a otros desde la raíz.

¿Quieres ser un terapeuta cuántico especialista en abuso sexual?

Inscríbete en la formación Diplomado Medicina del Alma® y vive tu propia transformación mientras te formas profesionalmente.

Rellena el siguiente formulario para poder ampliar la información e inscribirte en la formación

Comparte el artículo a través de:

Telegram
Email
Facebook
Threads
WhatsApp
Abrir chat
¿En qué puedo ayudarte?
Hola soy Núria Esther, ¿Qué necesitas?